7 de abril de 2006

Caras

Aunque las adivinanzas nunca me han gustado, supongo que porque siempre me ha parecido agotador tener que prestar atención a un juego absurdo de palabras y me angustiaba la rapidez mental que exige tener que dar una respuesta inmediata a un desafío rancio y muchas veces ridículo disfruto sin embargo pasando las horas muertas en el metro y en los autobuses fijándome en la gente que viaja conmigo, los que van sentados en frente leyendo el periódico, los que charlan y ríen con su grupo de amigos, los sólo miran al vacío de los túneles al pasar o la cara de los que como yo no hacen otra cosa más que observar a la gente del vagón. Disfruto intentando reconstruir sus vidas, a través de su ropa, sus gestos, lo que dicen y sobre todo la expresión de sus caras: de hastío, de esperanza, de emoción, de aburrimiento... Es un juego sin solución, esa gente que se cruza 10 minutos conmigo en el mismo vagón es muy probable que jamás vuelva a verlos, nunca sabré si estaba en lo cierto o si he pensado que llevaban una vida miserable simplemente porque han tenido un mal día y así lo reflejaba su cara. Debe ser deformación profesional, he estado en tantas ocasiones detrás de un espejo evaluando lo que un grupo de consumidores opinaban acerca de una promoción nueva, una campaña de publicidad aún sin estrenar o un producto que sólo existe en la mente de alguna mente pensante del departamento de marketing de una gran multinacional que mirar en el metro no es más que la continuación de todo eso. Cambian cosas, la comunicación no verbal es la única pista con la que cuentas cuando los demás van solos, no hay un espejo que te permita mirar a los demás sin que el otro sea consciente de que le miran, de que le observan y en general ya no me interesan temas tan banales sino que intento reconstruir sus vidas y descubrir si son demasiados los sueños incumplidos, si se sienten realizados o ven sus vidas como un tremendo vacío, en definitiva, si son felices en la vida. No es fácil pero a veces ves caras tremendamente interesantes, personas que te apetecería conocer porque parece que tienen mucho que contarte o gente con la que sientes una tremenda solidaridad porque te da la sensación que pasan por lo mismo que tú, que sufren por las mismas cosas y que a veces no tienen la persona a su lado que necesitan para contarlo. Sin embargo desaparecen de tu vida en una estación de metro y jamás vuelves a verles. La semana pasada, buscando una foto en el Google con la que adornar una de mis entradas de este blog me topé por sorpresa con esta cara. Nada tenía que ver con el tema propuesto así que me extrañó verla y me cautivo inmediatamente. Demasiado que decir y un tremendo poder de seducción la de esta cara extraña. No sé quién es, ni siquiera miré en qué página estaba y sólo la guardé en mi ordenador así que la única pista con la que cuento es la expresión de la cara en esta foto antigua. El chico es una mezcla entre Ethan Hawk y Alain Delon en su juventud. Tiene unos 30 años y por la foto parece que no se dé cuenta de que le observan y de que una cámara está a punto de retratarle mientras mira al vacío con expresión de melaconlía y de tristeza. Sujeta su cara con la misma mano con la que fuma con naturalidad, manejando el cigarrillo con soltura y seguro tiene un café humeando enfrente. Tiene una pequeña cicatriz en la mejilla izquierda, una herida de las muchas que la vida le ha dejado aunque ya no le preocupa, son más graves otras heridas, las que le marcan el alma. No sé pero me imagino la escena, un café antiguo del Quartier Latin del París más bohemio de los años 50-60, pocos años antes de que el mayo francés del 68 aflorase como un grito de libertad y rebeldía. Está sólo y no espera a nadie, al menos no a quién echa de menos, a esa a la que añora, a la que quiere y desearía ver entrar por la puerta del café. Sabe que es imposible así que la recrea en la mente, vuelve una y otra vez a recordar los mejores momentos que pasó a su lado pero ni siquiera puede esbozar una sonrisa porque a pesar de que le llevan a momentos de una felicidad pletórica no puede abstraerse de la idea de que jamás volverá a verla, de que jamás volverá a vivir otra escena similar a su lado. Ya lo ha superado, el tiempo cura las heridas poco a poco pero acaba de ver algo, un detalle, esa flor que a ella tanto le gustaba, ese olor a jazmín que le recuerda a su perfume o algo que de manera inconsciente le ha llevado a su recuerdo sin saber cómo. Puede incluso que fuese algo más premeditado, que ese café fuese el lugar favorito de ambos y que hoy fuese su aniversario si las cosas no hubiesen acabado mal pero esta solo o quizás no, quizás ya ha recompuesto su vida con otra más pero no puede evitar celebrar esa fecha porque aún la añora, porque aún reserva esta fecha en el calendario para volver al lugar donde fueron tan felices. Dime, ¿en quién crees que piensa? Juega a adivinar lo que nunca sabremos, atrévete

3 comentarios:

Rous dijo...

He llegado a ti, a través de Luar. En medio de mi descanso opositor...y tengo que decirte que me has dejado cautivada...

Sinceramente...no sé en quien pensará...pero tu lo has recreado bien bonito...

Un beso y espero que ya estes más animadillo que por lo que he leido en alguno de tus post...andas "consi consá", Rous.

Dr No dijo...

Obviamente soy más pragmático que tú, repugnantemente más pragmático. ¿Te puedes creer que yo solo veo a un hombre cansado después de una agotadora jornada laboral?
Lo veo porque, en el fondo, todos vemos y proyectamos lo que queremos ver. Lo relacionamos con nosotros mismo. Porque mi trabajo me agobia, veo a un trabajador cansado, porque en estos momentos ésa es mi obsesión.
Tal vez, tú estás viéndote a ti en esa foto.
Comparto lo último que te dice Rous, un poco de bajón. Cuando menos te lo esperes... ¡Zas! Serás tú quien haya recompuesto muchas cosas (si crees que hay que recomponer algo) y, a lo mejor, verás a alguien fatigado esperando un café.
Ya lo dijo Rubén Darío, y como él Bécquer, Machado o Neruda... es mejor haber sufrido por haber amado, que nunca haber sentido... ¿te das cuenta? Ya sabes, la espina, el corazón... arrancármela un día... etc.
Doctor No.

El llanero solitario dijo...

La verdad es que puede que tengáis razón pero lo cierto es que uso este blog para exorcizar mis demonios y por eso puede parecer excesivamente negativo. Pese a todo conservo la sonrisa, la que tengo al leer vuestros mensajes y que no falte nunca...